14.11.11
Cada mañana el sol nos dió la cara al despertar, cada palabra que le pronuncié la hacía soñar. No era raro verla en el jardín corriendo trás de mi y yo dejandome alcanzar, sin duda, era feliz. Era una buena idea cada cosa sugerida, ver la novela en la televisión y contarnos todo, jugar eternamente el juego limpio de la seducción y las peleas terminaban siempre en el sillón. Me va a extrañar al despertar, en sus paseos por el jardín cuando la tarde llegue a su fin. Me va a extrañar al suspirar porque el suspiro será por mi, porque el vacío la hara sufrir. Me va a extrañar y sentirá que no habrá vida después de mi, que no se puede vivir así. Me va a extrañar, cuando tenga ganas de dormir y acariciar. Al mediodía era una aventura en la cocina, se divertía con mis ocurrencias y reía. Cada caricia le avivaba el fuego a nuestra chimenea, y era sencillo pasar el invierno en compañía. Me va a extrñar al despertar, en sus paseos por el jardín cuando la tarde llegue a su fin. Me va a extrañar al suspirar, porque el suspiro será por mi, porque el vacío la hará sufrir. Me va a extrañar y sentirá que no habrá vida después de mi, que no se puede vivir así. Me va a extrañar cuando tenga ganas de dormir y acariciar.
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